EL SECRETO DE BLANCANIEVES

25 04 2013

El corazón de Blancanieves ya tenía dueño antes de caer dormida bajo los efectos narcóticos de la manzana. El afortunado era uno de los enanitos, el llamado Sabio. Blancanieves nunca había conocido a nadie que como Sabio tuviera respuesta para todo. Ella lo admiraba profundamente y se quedaba todas las noches embelesada escuchando sus apasionantes relatos. Sabio solía decir que a él ya nada le sorprendía porque era conocedor de todos los secretos. Blancanieves, que por el contrario se sorprendía por todo, quedó hechizada por Sabio desde el primer momento. Pero ella, sabiéndose muy querida también por los otros seis enanitos, no encontraba la ocasión para declarar su amor a Sabio. Y mantuvo en riguroso secreto sus sentimientos durante mucho tiempo.

ANTXORITZ (8) - copia

Y fue aquel día, en el que Blancanieves despertó del eterno sueño con el apasionado beso del apuesto príncipe, cuando abriendo los ojos y ante el asombro de todos, exclamó: – Sabio, ¿quién te enseñó a besar?

Ante estas palabras y viendo que Blancanieves solo tenía ojos para Sabio, el príncipe se marchó desconcertado. Y Sabio, que creía conocerlo todo y que nunca nada más podría sorprenderle, comprendió, perplejo y ruborizado, que del amor lo ignoraba todo.

IMGP1457 - copia

de Juana Igarreta, participación en  http://estanochetecuento.blogspot.com.es/2013/04/boy22-el-secreto-de-blancanieves.html

5 comentarios:

  1. Este es genial. Otro de mis votados, por supuesto. Felicidades a quien lo haya escrito.

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  2. me ha gustado muchísimo porque ya esta uno harto de príncipe tan “bello” y probablemente tan “caballero”…

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  3. Qué romántica historia, y qué bien contado. Enhorabuena al autor/a.

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  4. Bajo una apariencia de cuento dulce, su significado es más que un secreto. Irónico. Bien trazado.

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  5. Buenísimo de principio a fin ,sin desperdicio, felicitaciones- A SU AUTOR Héctor





RDT 2084

15 04 2013

Ayer Ana se pasó parte de la mañana en su RDT 2084, pero nadie la echó en falta. En realidad es su gran secreto, una herencia recibida de Nicolás, su abuelo preferido.

RDT son las siglas de “REFUGIO DEL TIEMPO”. Vivir en él es vivir fuera de tiempo, sin que éste corra, en otra dimensión.

Ana, para hacer uso de este don, tan sólo tiene que contener la respiración unos segundos con los ojos cerrados y los dedos pulgares colocados sobre las sienes. Con este sencillo ritual, logra sustraerse de lo que llamamos realidad y adentrarse en otro mundo paralelo. Ella lo utiliza cada vez que necesita huir del estrés, escapar de una situación tensa.

Ayer, el reloj marcaba las 11 de la mañana cuando Ana se sometía a un duro examen de oposiciones. Ella, cumpliendo el ritual, se refugió en su RDT 2084. Una vez que consiguió relajarse, volvió a la “normalidad”. Seguían siendo las 11 de la mañana.

Nunca podrá olvidar el día que su abuelo Nicolás, sintiendo de cerca la muerte, le desveló el secreto RDT. Ella cumplía 20 años. Su abuelo tenía 84. Así es que Ana decidió llamar RDT 2084 a tan precioso regalo.

http://estanochetecuento.blogspot.com.es/2013/03/mar152-rdt-2084-de-juana-m-igarreta.html





OS PRESENTO A JULIA

11 03 2013

Conozco a Julia desde hace muchos años y definiéndola de una manera rápida, puedo decir que se trata de esas personas que tienen ángel.

Habiendo cumplido ya los sesenta, sigue manteniendo una piel tersa envidiable, y en su pequeña y bien proporcionada figura, de pecho erguido y breve cintura, apenas se nota el paso del tiempo, conservando la atractiva imagen armoniosa que siempre la ha caracterizado.

Cuando la gente le pregunta sobre cuál es el secreto que le hace permanecer así de bien, ella no puede evitar ruborizarse y, encogiéndose de hombros, sus finos labios perfilados de suave carmín esbozan una amplia sonrisa como única respuesta.

Julia es más bien parca en palabras, pero su actitud atenta y sosegada escuchando a los demás hace de ella una excelente compañía. Ella no es amiga de dar grandes consejos, pero sus certeras y serenas palabras te hacen la vida más fácil.

Aunque el verdadero magnetismo de Julia radica en sus grandes y rasgados ojos negros. En esa mirada limpia y risueña que todavía conserva la ingenuidad natural que todos poseemos de niños, pero que la mayoría de las personas perdemos inevitablemente al hacernos adultos.





CIUDADES INSÓLITAS

25 01 2013

LA CIUDAD BIBLIOTECA

Las palabras se las lleva el viento. Sí, pero ¿qué hace con ellas? La 

respuesta está en una ciudad recóndita, levantada más allá de nuestra

percepción. En esta ciudad todas las viviendas tienen forma de libro.

Libros-casa colocados verticalmente, formando hileras de diferentes

niveles, como si de una gigantesca biblioteca se tratara. Los moradores

de estas peculiares viviendas son los espíritus de aquellos escritores que

murieron con la pena de no haber terminado el libro que estaban

escribiendo.

El viento, que continuamente escucha sus lamentos, se dedica a recoger

todas las palabras que encuentra diseminadas en el aire, para luego ir

soplándolas por las casas-libro. De esta manera ayuda a que cada autor

pueda acabar su obra y descansar para siempre en paz.

(Aportación con FG/Mención, en el taller literario de la revista El Fantasma de la Glorieta)

LA CIUDAD ENIGMÁTICA

Fue allí, justamente en el espacio abierto entre dos nubes, donde vimos

por primera vez La Ciudad Enigmática ante nuestros ojos. Su extraña y

majestuosa silueta recortada en el cielo, carente de ángulos y esquinas

, era un conglomerado de misteriosos edificios de múltiples formas

redondeadas, todos ellos construidos con un material ingrávido. Eran

viviendas que carecían de ventanas y puertas. Sus moradores entraban y

salían flotando, traspasando sin ninguna dificultad las algodonosas pare

des.

Si de alguna forma sus habitantes se sentían amenazados, la ciudad se

replegaba sobre sí misma, convirtiéndose en una esfera cuyo color se

mimetizaba instantáneamente con el tono del firmamento, lo que hacía

que La Ciudad Enigmática pasara totalmente desapercibida.

LA CIUDAD DE LAS PALABRAS

Existe una ciudad más allá de donde sopla el viento, a la que van a parar

todas las palabras que alguna vez han sido pronunciadas.

La ciudad consta de incontables torres de diferentes tamaños, que

unidas entre sí por numerosos canales van formando círculos

concéntricos, hasta llegar a converger en un punto en el que está situado

un profundo pozo, el Pozo del Olvido.

Las torres están llenas de palabras vivas, palabras que alguien, en algún

lugar, todavía sigue nombrando.

Cuando una palabra cae en desuso, y ya nadie la pronuncia, pierde toda

su vitalidad, y una fuerza misteriosa la empuja por una rampa, que se

abre en la base de la torre, hasta hundirse en el canal. Luego, la

corriente la arrastrará hasta llegar al Pozo del Olvido, que la engullirá

para siempre.





LAS BAILARINAS BAILAN DE PUNTILLAS

31 08 2012

¿Por qué las bailarinas bailan de puntillas? Con esta frase comenzó mi hechizo por Radio Nacional de España. Hasta entonces había estado jugando con el dial de las frecuencias radiofónicas, oyendo un poco de aquí, otro poco de allá…

Era un domingo del mes de febrero del año 2002, justo después de las noticias de las 10 de la mañana, cuando una voz cálida y varonil lanzaba al aire dicha pregunta. Escuché atentamente y supe que se trataba de un concurso llamado “La Pregunta Absurda”, ideado por un tal Juan Morales, dentro del magazín de fin de semana “No es un día cualquiera” presentado por la periodista Pepa Fernández.

A mí, que  siempre me han gustado los juegos de palabras, un concurso basado en encontrar respuesta a una serie de “preguntas absurdas”, me pareció una idea muy divertida. Y además, a  los ganadores  les premiaban con un viaje en tren para dos personas, lo que hacía todavía más atractivo el asunto.

Apagué la radio y salí a dar una vuelta. Me dejé llevar sin rumbo fijo, y la pregunta ¿por qué las bailarinas bailan de puntillas? no dejaba de sonar en mi cabeza. Pensé, con alivio, que tenía tiempo hasta el siguiente viernes para enviar la respuesta.

Me senté en un banco, la mañana era templada y luminosa, un regalo de “febrerillo el loco”. Tratando de encontrar respuesta a la dichosa preguntita me dio por pensar en la magia de la radio y, recordando la expresión “estamos en el aire”, no pude evitar mirar hacia arriba y preguntarme sobre qué aspecto tendría el cielo si las ondas hertzianas fuesen visibles. Imaginé millones de conductos atravesando el firmamento, por los que discurrían ríos de palabras correspondientes a las diferentes emisiones radiofónicas.

No sé el tiempo que dicha idea me tuvo absorta, pero lo cierto es que tuve que descender del virtual escenario radiofónico sin haber hallado la respuesta a la cuestión que me había hecho elevarme al mismo.

 

 

 

Al rato volví a casa y sintonicé de nuevo la radio. De pronto, sonó el timbre, abrí, y era una vendedora ambulante.  Estuve a punto de cerrarle la puerta sin más comentarios que el de  -“no necesito nada, muchas gracias”,- pero me detuve un momento a pensar en lo duro de su trabajo, casa por casa, sin siquiera poder descansar los domingos. Al mismo tiempo, mis ojos se fijaban en el amplio surtido de puntillas y bordados, abierto en abanico sobre sus ajadas manos, que ella ofrecía insistente. Decidí comprar algunos de aquellos retales con la intención de entregárselos a mi hermana, a sabiendas de que con sus artesanas manos encontraría un  buen fin para los mismos.

Una vez que me hube despedido de la vendedora, me dispuse a recoger en pequeños rollos cada una de aquellas tiras y, como si el destino quisiera premiar el pequeño gesto que acababa de tener con aquella mujer, comprobé que ella me había puesto en bandeja la tan ansiada respuesta a la pregunta de las bailarinas. Sorprendida y emocionada dije de corrido y en voz alta: – ¿Por qué las bailarinas bailan de “puntillas”?  – Bailan de “puntillas” para que les quede “bordado”. 

Sí, nos fuimos de viaje con el premio del programa de la Pepa.  Y además, nos montamos definitivamente en el tren de las ondas de R.N.E., en el que seguimos escuchando con “Ojo Crítico” los “Asuntos Propios”, aun “En Días Como Hoy”.

 

Juana Mª Igarreta, Junio 2012.





“ROMPER LA HORA” (HÍJAR)

20 04 2011

A veces, una simple escapada de un par de días a un lugar bien elegido puede dejarnos un recuerdo inolvidable. Hace unos  años, en la sobremesa de un día de Jueves Santo,  decidimos ir a conocer   “Romper la Hora” de Híjar. Habíamos oído hablar de  este acto y la posibilidad de vivirlo en directo nos resultaba de lo más atractiva. Nuestras hijas, que todavía viajaban con nosotros, también mostraron su entusiasmo. Así que,  sin tener nada planeado de antemano, salimos de Pamplona por carretera rumbo a Teruel. Llegábamos pasada la media tarde,  lo justo para cenar y localizar la Plaza de España en Híjar,  donde iba a tener lugar “Romper la Hora”.


Nada más llegar al pueblo se palpaba algo especial en el ambiente. Conforme se iba acercando el momento de “Romper la Hora”, la gente en riadas, por cuadrillas, por familias, desde los abuelos a los nietos más pequeños, todos ataviados de cofrades con túnicas  negras, y portando bombos y tambores de todos los tamaños, se iban aproximando a la plaza, al igual que numerosos curiosos que como nosotros, se habían acercado de otros lugares.


Con una rotunda luna como testigo, unos minutos antes de las 24 h se hizo un silencio sepulcral y todo el mundo dirigió su mirada al alcalde situado en el centro de la plaza.

A las 24 h en punto y obedeciendo la señal dada por su batuta, todos los bombos y tambores comenzaron a sonar al unísono y el estruendo fue tal que su fuerza nos empujó hacia atrás, sintiendo una sensación única, una mezcla de emoción y sorpresa.


A partir de este momento, los cofrades se fueron repartiendo por las diferentes calles del pueblo, alternándose de tal manera que el sonido de sus bombos y tambores se oyó durante toda la noche, rompiendo el silencio hasta el mediodía.

 La experiencia fue preciosa, no sólo se cumplieron nuestras expectativas, sino que  el recuerdo nos va a hacer volver.  Emociones así  hay que sentirlas más de una vez.

Juana Mª Igarreta, 20/04/11.





UN CUENTO “REAL”

16 01 2011

En Navidad solemos poner el belén sobre la mesita del recibidor, ya que es el sitio más idóneo para tal menester. Dicha mesita, durante el año, suele estar decorada con algunas figuras y un pequeño jarrón con flores, pero también sirve para colocar en ella las llaves y los teléfonos móviles de quienes en cada momento nos encontramos en casa. Y cuando uno se acostumbra a dejar las cosas en un sitio, tiende inconscientemente a seguir haciendo lo mismo. Es lo que a mí me ha ocurrido, en más de una ocasión, estas pasadas navidades; seguí dejando el móvil en la mesita, aprovechando un pequeño espacio vacío en el musgo del belén.


Lo que os vengo a contar sucedió en Nochebuena. Nos juntamos para cenar los de casa y algunos familiares más. Con el bullicio que organizamos, no pude oír que sonaba mi móvil. Por otra parte, tampoco esperaba en una noche así ninguna llamada. Pero sí la hubo y además insistente… aunque yo no lo supe hasta cuatro días después.


Efectivamente, el día 28 de diciembre recibí una llamada en mi móvil desde un número codificado con las cifras 2412, que estuve a punto de no atender ya que no sabía quién me llamaba. Contesté y oí que me decían – Soy Lucas Aranda de Movifone, ¿sería tan amable de ponerme con el “Rey Melchor”?… tuve el gusto de hablar con él el día de Nochebuena… Caí enseguida en que era el día de los inocentes y le contesté… – vaya con bromitas a otra parte… y ya estaba a punto de colgarle, cuando escuché: – veo que usted no comparte el buen humor de su compañero de piso….


En este punto me picó la curiosidad y le dije que me contara exactamente cómo había sido la conversación a la que se refería cuando llamó en Nochebuena a mi móvil, y así me la contó:


– ¿Quién llama a estas horas, qué ocurre?


– Soy Lucas Aranda y le llamo desde Movifone ¿Es usted don…?


– Soy el Rey Melchor y ¿usted, quién es?


– Le felicito por su gran sentido del humor…


– Perdone, pero voy camino de Belén y no tengo tiempo que perder…


– ¿Usted se quiere quedar conmigo…?


– ¿No le estoy diciendo que tengo mucha prisa?, dígame de una vez qué es lo que quiere…


– Sea usted quién sea, quiero darle una buena noticia…


– Perdone, supongo que la buena noticia es que ha nacido El Mesías…


– Ya veo que se toma usted muy en serio esto de la Navidad. Como ya le he comentado, soy Lucas Aranda y le llamo desde Movifone para ofrecerle nuestra Oferta Estrella que estoy seguro usted no querrá perderse…


– Disculpe, pero mis compañeros Gaspar y Baltasar y yo ya tenemos una estrella que nos guíe. Venimos desde Oriente siguiéndola,  ella es la que nos conducirá hasta Belén y no tenemos ningún miedo a perdernos. Y ahora tengo que dejarle, me están esperando.


Así terminó, al parecer, esta inaudita conversación.


Me despedí del tal Lucas Aranda pensando que tal vez se tratase de una inocentada muy elaborada, pero al comprobar en el registro del móvil que existió tal llamada, en Nochebuena y desde un 2412, me quedé perpleja.


A partir de este momento me propuse indagar entre los familiares para saber quién era el misterioso “Rey Melchor”, pero las pesquisas resultaron totalmente infructuosas. Solo me queda pensar que realmente fue cosa de “magos”.


FIN

Juana Mª Igarreta (enero 2011)








Anatomía de la matrioska

Autora: Beatriz Carilla Egido (Zaragoza, España)

Víctor Martínez Parreño

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